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lunes, 6 de diciembre de 2010

El poder del no

En cualquier relación, el “no” es una arma muy potente. Significa la negación pura.
Tradicionalmente los rusos aplicaron esa estrategia en la negociaciones con el mundo occidental. Durante un tiempo , pareció que les iba bien, al igual que su economía, pero al final todo se derrumbó y supongo que también dicha estrategia.
Pero saber decir “no” es básico para nuestra supervivencia, ya sea en el ámbito laboral como en el personal.
¿Porqué digo eso? Hace unos días contacte con un proveedor chino, estaba interesado en sus productos. El problema es que me pedían que comprara muchas unidades! Yo, como quiero introducir un producto semi-nuevo , no quiero tener un stock enorme para después no venderlo. El mercado tiene sus riesgos y no los quiero asumir. Les pregunté si podía ser menos cantidad, me dijeron que no podían por temas de fabricación. No les respondí hasta al cabo de 10 días, y les dije que gracias pero que no estaba interesado, que prefería empezar con algo más pequeño. Al día siguiente tenía un mail pidiéndome que les dijera cuantas unidades quería…
Si todo hubiese sido una estrategia, es decir, si no hubiese tenido alternativa , hubiera tenido el riesgo de cerrar una puerta. Una vez dices no, si cambias de opinión debes justificarlo muy bien para no quedar mal con la otra persona.

viernes, 26 de noviembre de 2010

cuando no aplicamos nuestros conocimientos

Buenas!

A veces conocemos la teoría pero  no la aplicamos bien. Y no nos damos cuenta! Por ejemplo, ante una negociación, es importante tener el máximo de información. Ejemplo, vamos al banco para pedir un préstamo, el director/a de la oficina, difícilmente cederá a nuestras pretensiones, nos dirá que tiene muchos clientes, que la oficina es muy rentable y que si no eres tu será otro cliente. ¿Pero nos creemos todo lo que dice? Él nos contará lo que le interese, pero aquí nuestra pericia puede salir a  la luz. Hablar con sus colaboradores nos será muy útil, ellos no estarán tan a la defensiva y nos dirán cosas que el director nunca dirá. Nos pueden “chivar” que la oficina no va tan bien como nos dice, que hay mucha presión de la central, que hay impagados…  Sabiendo esto, no creéis que es mucho más fácil conseguir mejores condiciones?
Pues bien, este ejemplo nos lo explicó Antonio Valls en una clase de negociación. Creía que me acordaba perfectamente, pero cuando iba a hacer lo mismo, me dirigía al “jefe”. Éste, ni tenía ganas, ni tiempo para soltarme lo que yo quería saber (de donde saca el producto que vende). Al cabo de tres días yendo a la tienda por cualquier tontería, empiezo a hablar con su ayudante, i “vualá”, ¿sabéis qué? Ya sé todo lo que quería saber!
 Conclusión: dificilmente la persona que con la que negocías te dirá lo que quieres saber, habla con sus colaboradores, su secretaria, sus trabajadores, saca tu pericia y obtén la  información que te interesa.